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Los mensajes de San Valentín de Wanda Nara y Mauro Icardi y el especial pedido de ella

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Se saludaron en Instagram pero ella le hizo un reproche

Como todos los años, Wanda Nara y Mauro Icardi se dedicaron dulces mensajes por el día de los enamorados. Ella se mostró muy romántica y él, un poco más cauto, luego de los rumores de crisis que hubo en la pareja.

“Feliz San Valentin a todos ❤️”, escribió Mauro en Instagram. Después de una serie de hashtags, nombró a Wanda, ya que en la dedicatoria no aludió a ella. Eso sí, en la foto se los ve juntos, formando un corazón con los dedos. La imagen muestra las sombras pero queda claro que se trata de ella.

 

Todo se reduce a la última persona en la que piensas por las noches. Ahí es donde está tu corazón ❣ Feliz San Valentin ❣️”, escribió luego. Ahí sí no mencionó a Wanda. La foto es de él solo

Por su parte, Wanda fue mucho más romántica. “Que nunca nos falten las ganas de estar cerca… Feliz día, amor mío @mauroicardi”, escribió, junto a dulces fotos de los dos. Al final, hizo un importante pedido: “Follow me”, lo que significa que le insistió para que él vuelva a seguirla en Instagram

Recordemos que hace poco tiempo estallaron rumores de crisis cuando él dejó de seguir a su esposa en Instagram. Esa situación todavía sigue igual. ¿Cumplirá Mauro el pedido?

TN

 
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Calamaro hace radio gratis: no se puede vivir del amor (ni del éter)

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“El Salmón”, que participa de dos ciclos en una emisora de La Paternal, le contó a Clarín cómo nació y cómo desarrolla esta “romántica” tarea a 33 años de su debut radiofónico. Su apodo al aire: DJ Loto Volador.

Gratarola, Andrés Calamaro tiene dos programas en una radio comunitaria y de barrio llamada La Patriada, frecuencia modulada de antena modesta ubicada en La Paternal (FM 102.1), pero con alcance planetario a través de www.lapatriada.com.ar.

Quizá la principal característica de la emisora sea que Calamaro aparece en dos envíos: junto al escritor Pablo Ramos hace El origen de la tristeza (martes, miércoles, jueves y sábado a la medianoche) y, un rato más tarde, los mismos días, en La hora de los Magos, se transforma en DJ Loto Volador, alias de un melómano capaz de confesar que Ricardo Iorio, más que inspiración, es una debilidad recurrente.

Extraño caso el de La Patriada. Además de Calamaro se anotó otro poroto gigante con la lectura de poesías y pinchadura de discos a cargo del Indio Solari (sucede en Big Bang, el programa de Marcelo Figueras). Estos dos figurones en su grilla la convierten, sin dudas, en unos de los fenómenos radiofónicos del año. La emisora se define como “comunitaria”, “sin fines de lucro” y “con aspiraciones de masividad”. Sus estudios funcionan de sol a sol en el Café de los Patriotas, un polo cultural que se levanta en Nicasio Oroño al 2200.

“Qué duda cabe de que estamos hablando de un espacio independiente y muy interesante donde la radio se ofrece con seriedad y honestidad, pero sin filtro”, tuiteó Calamaro, gentilhombre que ahora mismo intercambia e-mails desde España mientras se prepara la comida.

-Contame todo.

-Estoy terminando un disco bueno, importante y haciendo radio en La Patriada, ahora desde Madrid. Y metido en una revista de cultura con el periodista Rodolfo Palacios y Enrique Symns. Una revista de poesía, delito y ensayo. Además ando promediando la producción de un libro de fotos taurinas en blanco y negro. Y este año grabamos en los Estados Unidos las canciones nuevas.

-¿Te cocinás?

-Compro la comida en el mercado y converso con los verduleros y con el que corta el fiambre. ¡Sí, cocino para mí todos los días! ¡Y estoy tomando clases de boxeo!

-Jaja, ¿algo más?

-Me olvidaba de un disco anónimo de violaciones flagrantes del Copyright.

-¿Lo de la radio cómo es?

-A medianoche intervengo con una curaduría musical comentada en El Origen de La Tristeza, con Pablo Ramos. Y cada trasnoche, a la una de la mañana, en La Hora de Los Magos, pongo canciones elegidas y comentadas por el Dj Loto Volador. Los programas de La Hora de Los Magos ya están disponibles en Internet. Desde Madrid colabora conmigo The Gangster of Love (Alberto Vacas), un especialista en blues, flamenco y salsa buena.

¿Cobrás algo o es una auténtica “patriada”?

-Todo por la patria, por amor a la radio, a la música y el privilegio de compartir una hora con Pablo Ramos.

-¿Pablo Ramos, el de la novela “El origen de la tristeza”?

-Sí, Pablo es un talento único. Escucharlo haciendo radio en vivo es una oportunidad histórica. Tiene mucha sustancia, mucha esquina y mucho corazón.

-Él acá y vos en España. ¿Cómo se las arreglan?

-Pienso qué música puede inspirarle sentimientos adecuados para el programa y le voy mandando mis audios y también mis links de Youtube….

-Ahora que hablás de radio, me acuerdo de tu cortina en la Rock & Pop línea fundadora…

-En 1985 empecé a hacer radio en Rivadavia, en la época de El Tren Fantasma… Estaban Daniel Morano, Badía, Carrizo, Muñoz… Después sumé a Pipo Cipolatti y llegamos a presentar videos en tele, pero Dani Melingo se llevó mis VHS y me quedé sin registros… En España también hice algunas cositas. Me acuerdo que llegué a estar una noche entera haciendo radio en vivo sin operador, pinchando las llamadas telefónicas y poniendo los discos….

-Eso habrá sido como “El Salmón” radial…

-Je, la locutora titular era novia de un guitarrista amigo, y al principio me llevaba los miércoles para elegir música. Una noche no vino y quedé haciendo radio solista. Tampoco es que hayamos durado mucho más…

“​

Un grupo reducido de intelectuales de Madrid acaba de catalogarme como un ácrata de derechas.

-¿Por qué La Patriada tiene tanto aguante? Vos, el Indio…

-Caramba, sabía que Indio estaba colaborando de forma anónima en la radio. Y yo llego porque Pablo Ramos está también colaborando en nuestro fatigado proyecto de revista de culturas con Enrique Synms. Pablo me llamó para una informal entrevista al aire y enseguida me ofrecí a grabarle audios. Supongo que me habré propuesto para elegir música en El origen de la tristeza y terminamos con una hora entera de música y comentarios del Dj Loto Volador, que es mi alias “secreto”. Además, Alejandro Apo me dio una muy afectuosa bienvenida y el Tanto Gentili me ayuda todos los días para orientarme y hacer un mejor programa musical. No descarto una línea ideológica de La Patriada, pero un grupo reducido de intelectuales de Madrid acaba de catalogarme como un “ácrata de derechas” y, siempre que tengamos esto último en cuenta, yo podría ser un satélite en la radio, haciendo lo que hago por amor al arte.

-¿Lo de “ácrata de derechas” no encierra un oxímoron?

-Moralmente de izquierda racionalista. Económicamente liberal y personalmente, ácrata.

-Creo que “El origen de la tristeza” es un gran título…

-Creo que sí, Pablo escribió un libro realmente bueno…

-Debe saberlo: por eso lleva el nombre de un modo casi tautológico.

-Puede escribir siempre el mismo libro. Yo también intento falsificar “Calamaros”…

-Así que como no te pueden pagar un programa, decidiste hacer dos…

La Patriada es una radio opositora, insurrecta y en la radio están encantados conmigo. Mi verdad y mi honestidad ya la conocen los que me conocen… Yo trato de no vivir sujeto a la actualidad y no voy a pecar de demagogias. En verdad prefiero ser recordado como un liberal taurino… No es el primer gobierno conservador que soportamos. Argentina siempre es conservadora.

-Pero me quedé pensando en lo del boxeo…

-Hago entrenamiento con Martín Coggi (hijo). En Madrid estoy yendo al Ray Events Boxing Club del barrio de Lavapiés, veo una pelea por día y respeto a cualquiera que se suba a un ring. El boxeo no es deporte, es tenacidad, es valor. Es la esencia misma de la cultura: el hombre y el elemento.

-Pero no hagas fierros, Andrés, porque vos te ponés muy ancho…

-No, yo no quiero inflarme, no me queda bien. Prefiero estar fino.

 
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Sospechas por la muerte de Carlo Di Doménico: su hijo cree que lo asesinaron

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El diseñador murió el 16 de mayo. Su familia duda de la causa del fallecimiento y radicó una denuncia. Qué reclaman y cuáles serán los pasos a seguir.

La muerte del Carlo Di Doménico conmocionó al mundo de la moda. El reconocido diseñador falleció el 16 de mayo pasado a los 66 años en un sanatorio privado del centro de Rosario y la causa, según trascendió en un principio, fue una dura enfermedad que sufría: leucemia.

Sin embargo, uno de los hijos del famoso modisto no estaría conforme con esa versión, por lo que radicó una denuncia policial ante la sospecha de que a su padre lo asesinaron.

Este lunes, en Nosotros a la mañana (El Trece, a las 9) se informó que Stéfano Di Domenico (30) se presentó en los últimos días en la comisaría 53° de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Palermo, y pidió que se realice una autopsia del cuerpo de su padre.

“El hijo solicitó se realizara una denuncia, dado que estiman en el núcleo familiar que no fue de forma natural el deceso de su progenitor“, dice la denuncia a la que tuvo acceso el programa conducido por Fabián Doman.

Se supo que Stéfano no apuntó contra ningún sospechoso pero insistió en que a su padre lo mataron. Y, además, ratificó su declaración ante la Fiscalía Criminal y Correccional Nª 55 a cargo de Enrique de Guzmán, al tiempo que se dispuso el pedido de la historia clínica del modisto.

En tanto, el juzgado en lo Criminal y Correccional N° 58 a cargo de María Rita Acosta notificó al Cementerio de la Chacarita que no se creme el cuerpo y se proceda a la entrega del mismo para la realización de los análisis correspondientes.

Además, se notificó a la hija del diseñador de la denuncia que hizo su hermano así como también a otros familiares y a la pareja del modisto, Juan Manuel Campillo (60), con quien Carlo había contraído matrimonio en julio de 2012.

Por otra parte, el Juzgado a cargo de Acosta emitió otra órden de presentación para Fundaleu, donde el diseñador se hizo un tratamiento contra la leucemia, y se espera las constancias de atención médica del paciente.

Ahora solo falta que las partes presenten su perito y se haga la autopsia que determinará si Di Doménico murió como consecuencia de la grave enfermedad que padecía o si fue asesinado como sospecha uno de sus hijos.


CLARÍN

 
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Sabrina Olmedo: “No es justo que se condene el humor que hacía mi papá”

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Instalada en Miami desde hace 20 años, y a 30 de la tragedia de El Negro, la hija del cómico confiesa: “Nunca superé esa muerte”.

Fue en Belgrano, el año pasado. Sabrina, aterrizada del avión que cada año la trae de Miami, caminaba por su barrio de infancia, cuando quedó “accidentalmente” de frente al “vivo retrato” de su padre. “Albertito” Olmedo, hijo menor de “El Negro” -nacido siete meses después de la tragedia- el hermano al que Sabrina no conocía, estaba, de pronto, a un metro de distancia. No hubo preguntas, ni reproches. No hablaron. El abrazo asfixiante borró la otra distancia: 29 años sin haberse visto.

“Fue un encuentro digitado desde arriba”, se ríe Sabrina, vía telefónica, desde Nueva York, que dice haber atravesado varios “otros obsequios” del destino: “Cuando parí, hace nueve años, en Miami, apareció un anestesista argentino y descubrimos que era rosarino. Si eso no es una señal”…

Rosario siempre estuvo cerca. La Avenida Corrientes, también. “En la presentación de las estatuas de papá y Javier Portales, me enviaron una foto que me estremeció: entre ellos sale el nombre Sabrina, porque en una de las cuatro esquinas hay un negocio con ese nombre”, cuenta mística.

Hija de Tita Russ, instalada en los Estados Unidos desde hace casi dos décadas, la mujer orgullosa de no haber extinguido jamás sus rulos, ya no pelea contra el apellido. El monólogo teatral que escribió (La hija de Olmedo) y que aplauden compatriotas, cubanos y venezolanos con la misma intensidad, parte de una teoría: “Ser Olmedo es como llevar el apellido de un presidente. O tal vez, mejor”.

“Yo logré el sueño americano”, repite convencida Sabrina, que se llama así por la película protagonizada por Audrey Hepburn y Humphrey Bogart. Nació un día de los enamorados, el 14 de febrero de 1970, en el sanatorio Mater Dei, mientras su padre hacía temporada en Mar del Plata. En la habitación contigua, Graciela Borges esperaba para parir a Juan Cruz Bordeu.

Única mujer de una dinastía de cinco varones (Fernando, Marcelo, Mariano, Javier y Alberto Junior), fue educada en un colegio bilingüe, el Belgrano Day School, en medio de jornadas extenuantes, de 8 a 17.

Vacaciones en Punta del Este, visitas diarias a los estudios de Telefe, cumpleaños solitarios típicos de quien nació en febrero, Sabrina recuerda a “El Negro” esforzado por hacerla descostillar cuando la triste postal de la fiesta infantil era ella, solita, frente a su pastel, rodeada de adultos, como Tato Bores, Susana Giménez o Jorge Porcel.

Después de la escuela, cuando llegaba a buscar a su padre a Canal 11, las puertas de la calle Pavón se le abrían “como a una reina”. Mimada por camarógrafos, productores, sonidistas, corría eludiendo cables y espiaba sketches.

Creció en una casa con jardín de la calle Matienzo, de donde se fue Alberto tras la separación. Con los bártulos al hombro y el éxito salvaje haciendo su trabajo en la psiquis, “El Negro” se mudó a un departamento en Avenida y del Libertador y Oro. Fue entonces cuando Sabrina sacó a relucir sus primeras armas como actriz: los compañeros de escuela le preguntaban por el divorcio, pero ella lo negaba. “Caminaba y en todos los kioscos de revistas veía las caras de mis papás, separados. Después todo se fue acomodando y papá terminó tomando a mamá como su amiga y consejera”.

La mayoría de edad significó “un pasaje brusco” a la adultez. No hacía un mes de su cumpleaños número 18, cuando la caída del rosarino, desde un balcón en Mar del Plata enlutó a la familia y al país. Sabrina se refugió en la carrera de Licenciatura en Publicidad y se recibió. El deseo estaba en otro lado, una herencia vocacional que le costaba admitir.

Su primer trabajo en televisión llegó en Polémica en el bar, por ATC. El juego era que ella ingresara al estudio a bordo de una moto, mientras Rolo Puente intentaba seducirla. En la vida real, se ganaba el pan como oficinista.

En 1999, Sabrina se fue a probar suerte a los Estados Unidos. Vivió seis meses en un departamento prestado por un socio de Jorge Porcel. Se ganó la vida un tiempo como promotora de cosméticos. El turno del teatro en Miami llegó con Confesiones de mujeres de 30. Desde entonces conserva una cábala propia de “El Negro”: “Usar algo rojo en escena. Él siempre se ponía calzoncillos rojos contra la envidia”.

A Felipe, su marido desde hace casi 20 años un arquitecto colombiano, lo conoció en el casamiento de una pareja amiga de “El Gordo” Porcel. Se mudaron dos años a Cali y volvieron a los Estados Unidos. Sabrina terminó actuando en castellano neutro, en telenovelas para Univisión y Televisa.

-¿Irte a los Estados Unidos a vivir desde tan joven fue sacarle peso a tu apellido, liberarte de esa vieja vida de hija y pasar a ser una persona nueva?

-En parte sí. Iba a un casting, decía mi nombre y era como decir Juana de los Palotes. Nadie.

-Cada año, con tu regreso, pasás del modo “Sabrina, la argentina que vive en Miami”, a “Sabrina,la hija de Olmedo”. Y también tenés como una “segunda vida” con el acento neutro allá y el “porteño” acá…

-Es así. Un pie en la Argentina y vuelvo a ser la hija y me convocan para hablar de él. Yen Miami, para las telenovelas, paso a modo neutro. Pero en el teatro me manejo como argentina.

-¿Te agota que sea imposible la no vinculación con “El Negro” en cada diálogo?

-Justamente hice este show para contar eso. Odiaba que me presentaran como la hija de Olmedo. Con el título me fui amigando y hoy es un orgullo.

-¿Hiciste terapia alguna vez?

-Nunca. Y nunca superé la muerte de mi papá. Se convive con eso, no se supera. Por eso digo que la actuación y la escritura de mis obras son una liberación. Un desahogo.

“​

Nunca superé la muerte. Se convive con eso, no se supera.

-¿Qué te pasa ahora, en plena deconstrucción de un paradigma machista imperante cuando ves los viejos sketches de tu papá, cosificando a mujeres?

-No me choca, porque eso fue en una época. Él era muy solidario, no salía solo en las tapas, siempre lo hacía con sus chicas, ellas eran parte de su éxito. Lo del objeto sexual ya no va a pasar si alguien no quiere ponerse en ese lugar. Igual es injusto: la gente se olvida que los sketches más populares las chicas tenían ropa. Susana Romero, como la millonaria. Divina Gloria.

-Más que por la cantidad de ropa, el tema era el lugar en el que se ponía a la mujer…

-Era otra época. Además le agarró la época del destape también. Cambiaron los formatos y los contenidos. Me molesta que se diga esto a 30 años de la muerte de mi papá. No es justo que se condene el humor de mi papá. O que el recuerdo cada aniversario se enfoque desde el morbo. Mi viejo era un caballero. De los pocos que cuando compartía una mesa corría una silla. Las mujeres eran su debilidad. Era muy amiguero, de escucharlas y ayudarlas.

-¿Te ofertaron trabajar con poca ropa, ser una suerte de chica Olmedo?

-Sí, pero no lo hice porque nunca me gustó. Yo quiero ser capocómica. No que se rían de mí, que se rían conmigo. Una vez perdí un trabajo porque me habían pedido que mostrara más de la cuenta. Hice mi personaje durante un año y de repente un productor me dijo: “De ahora en más tenés que agacharte con la cola en cámara, para que se vea. Si no lo hacés, te quedás sin trabajo”. Quedé orgullosamente sin trabajo.

-Darín, a quien admirás, dice que cuando tiene momentos de debilidad, habla con el recuerdo de su padre e imagina lo que él le contestaría. ¿Te pasa también?

-Cuando salgo a escena le pido a papá “que me baje el duendecito”. Cuando mi hijo era chico tenía diálogos con él. Siempre pienso que mi padre no pudo conocer a mi hijo y por eso me encargué de hablarle mucho a Thiago. Un día me dibujó una escalera y le pregunté: “¿Qué significa?”. Su respuesta me dejó muda: “Una escalera para que el abuelo baje”.

-Decís: “Quiero ser capocómica”. ¿Hubiera sido más fácil escalar siendo hombre?

-La verdad: sí. Se llega, pero para la mujer es todo más lento.


CLARÍN

 
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